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Concientización sobre el cambio climático

En los años 90 del siglo XX los científicos empezaron a unificar criterios sobre los gases de efecto invernadero que incidían directamente en los patrones meteorológicos de todas las latitudes del mundo. Prueba de ello es que casi todas las naciones experimentaron, y siguen experimentando, lluvias y sequías extremas, pérdida de especies animales y vegetales, deshielo de los casquetes polares o en zonas montañosas y distintos fenómenos naturales que anteriormente no sucedían, lo que repercute en la salud, el bienestar y la mala calidad del medio ambiente.

Los países miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas firmaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y para enero de 2016, se aprobaron los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, integrada por 169 metas de acción. Éstas tienen como finalidad que las naciones unan esfuerzos para poner fin a la pobreza, reducir la desigualdad y luchar contra la catástrofe ambiental que, al día de hoy, no hemos podido reducir.

Los ODS[1] establecen un plan de acción que las naciones deben implementar con objeto de evitar que el cambio climático y sus consecuencias sean irreversibles, estimando una fecha fatal para el año 2050, con base en estudios especializados.

En ese sentido, una de las acciones que se proponen es la mejoría progresiva de la producción y el consumo eficientes de los recursos mundiales, y procurar desvincular el crecimiento económico de la degradación del medio ambiente.

Otro aspecto para destacar, por su impacto ambiental, es el crecimiento de la población. En este sentido, en los ODS se señala que la mitad de la población mundial vive hoy en zonas urbanas. En 2050, esa cifra habrá aumentado a 6,500 millones de personas, dos tercios de la humanidad. Asimismo, el consumo de agua potable, el desecho y nulo tratamiento de aguas grises, el uso de combustibles fósiles para poder desplazar a grandes cantidades de gente de sus viviendas al trabajo, el uso desmedido e irresponsable de la energía que se consume en una ciudad, así como el mal manejo de los desperdicios que se generan, son fuentes contaminantes que han dañado significativamente al planeta sin retroceso.

En ese contexto, la meta debe buscar que las ciudades contemplen en sus planes de desarrollo el cumplimiento de las metas de los ODS, privilegiando el uso de energías limpias, con un adecuado tratamiento de los residuos y un escrupuloso cuidado del agua, entre muchos otros.

Para todas las naciones, incluida la nuestra, existe un reto compartido para proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y la pérdida de biodiversidad, así como conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible y ecológico del planeta.

En este orden de ideas, es urgente reducir la huella ecológica mediante un cambio en los métodos de producción y consumo de bienes y recursos, para garantizar la sostenibilidad del planeta, pero sobre todo revertir el daño a nuestro hogar.

En el caso concreto de nuestra nación, recordemos que México tiene compromisos ante el Acuerdo de París para reducir significativamente sus emisiones hasta en 40% por debajo de la línea base hacia el 2030, lo que conlleva una reducción imperativa en el consumo de combustibles fósiles. En este sentido, la Ley de Transición Energética publicada en diciembre de 2015, tiene como propósito transitar a una economía de bajo carbón y modificar la matriz energética, haciendo un uso intensivo de las energías renovables.

El reto para el Gobierno Federal no es menor, por una parte, es imprescindible atender las necesidades internas del consumo de energéticos, entre ellos la gasolina y, por otra parte, promover las inversiones que propicien la generación de energías limpias.

Esto conlleva que los retos de los gobiernos locales incluyan dentro del diseño de políticas públicas a los ODS y que éstas encuadren en las necesidades particulares de cada comunidad. Recordemos que las condiciones de cada territorio, así como sus problemas ambientales, de desarrollo o de igualdad, son distintos y ese será el mayor reto para el Estado. Tener la altura de miras para resolver la problemática de cada región o comunidad.

Si bien es cierto, las energías renovables empiezan a ser más baratas que las fósiles en la generación de electricidad; la industria automotriz está viviendo una acelerada metamorfosis en la implementación de baterías de litio y el transporte urbano colectivo a regresado al uso de la energía eléctrica como fuente para la movilidad. No sería un desperdicio que el actual gobierno federal realice un análisis profundo del sendero por el que llevarán a nuestra nación. El cambio climático no es un juego y nuestras autoridades serán responsables de las políticas públicas que mejoren la calidad de vida de todos los mexicanos.

A ti que, estás leyendo estás líneas: ¿Qué sugieres o que propones para que México se sume al esfuerzo que están realizando otras naciones para cuidar el medio ambiente?

 

 

 

 

 

FUENTES

  1. El País, “Los expertos de la ONU urgen a tomar medidas drásticas contra el cambio climático”, Madrid, 28 de octubre de 2018.
  2. https://elpais.com/sociedad/2018/10/07/actualidad/1538927816_045192.html
  3. Objetivos del Desarrollo Sostenible, ON, 2015,
  4. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/sustainable-development-goals/

[1] Objetivos del Desarrollo Sostenible, ON, 2015,

https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/sustainable-development-goals/

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