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LA EMPATÍA: UNA CUALIDAD NECESARIA EN LA FORMACIÓN DE LA INFANCIA

Inmersos en una difícil situación por acontecimientos que nos conmocionan y que son difíciles de explicar las causas que originan tanta violencia, apatía o indiferencia, el racismo o la homofobia, entre otras actitudes y conductas que fragmentan el tejido social, nos debatimos en la búsqueda de soluciones.

Sin duda, la educación y el inculcar valores en el seno familiar es una buena respuesta de cómo resolver la descomposición del tejido social y, dentro de estos valores, la empatía debe jugar un papel indispensable en la formación de las niñas y los niños.

La empatía es la intención de comprender los sentimientos y emociones, intentando experimentar de forma objetiva y racional lo que siente otro individuo. La palabra empatía es de origen griego “empátheia”[1] que significa “emocionado”. La empatía nos permite establecer vínculos más sólidos y positivos con los demás, al identificarnos con alguien y compartir sus sentimientos, es decir, ponernos en los zapatos del otro.

 

Para la Dra. Brené Brown la empatía consiste en cuatro cualidades: la capacidad de tomar la perspectiva de otra persona, mantenerse alejado del juicio, reconocer la emoción en los demás y comunicarla.

 

La persona empática se caracteriza por tener afinidades e identificarse con otra persona, es saber escuchar a los demás, entender sus problemas y emociones. Son justamente esas cualidades las que debemos inculcar a las niñas y niños para que puedan involucrarse con los demás y no prejuzgar, estigmatizar o segregar.

La empatía es un concepto que permite en a las niñas y a los niños sentar las bases para la afectividad en la edad adulta; de ahí la importancia de fomentar este principio en su formación.

 

La empatía se da por una imitación, es por ello lo vital de que los padres, desde la infancia, infundan este valor y los hagan conscientes de la necesidad de verse en el otro, porque a través de una proyección de uno mismo en el otro, es decir, adoptar la perspectiva de alguien más, es una forma de ver la diferencia como algo normal y cotidiano.

Al respecto la Dra. Brené Brown[2] considera que la empatía y la simpatía son muy diferentes, ya que la simpatía es un sentimiento de afinidad que atrae e identifica a las personas y esto conlleva a un individuo a generar armonía y alianza con otro, específicamente es cuando alguien cae bien, que se siente estar bien con la persona por su forma de ser o sentir.

Para la Dra. Brow, la empatía tiene cuatro cualidades: la primera de ellas es la perspectiva, la segunda la capacidad de tomar la perspectiva de otra persona o de reconocer su punto de vista como su verdad, la tercera la de no juzgar, y finalmente la de reconocer las emociones en otra gente y después comunicarlas.

La empatía es tan importante porque las actitudes de intolerancia y aversión xenófobas hacia quienes son de culturas diferentes, pueden provocar reacciones que van desde la indiferencia, la falta de empatía y el rechazo manifiesto, hasta el desprecio, las amenazas y las agresiones físicas y asesinatos.

Adicionalmente, un concepto que es también importante distinguir es el de asertividad, que es expresar en el momento propicio y de manera apropiada las ideas y sensaciones tanto positivas como negativas en relación con una situación.

 

Por lo tanto, la empatía y asertividad son habilidades de la comunicación que permiten una mejor adaptación social, a pesar de que ambas habilidades presentan diferencias.

El individuo asertivo defiende sus propias convicciones, en cambio el individuo empático entiende las convicciones de las demás personas. A pesar de ello, se debe de respetar y tolerar todas las ideas que surgen en la discusión con respecto a una situación determinada.

 

Por lo tanto, la empatía puede ser vista como un valor positivo que permite a un individuo relacionarse con las demás personas con facilidad y agrado, siendo importante el relacionamiento con los otros para mantener un equilibrio en su estado emocional de vida, y no solo personal, sino contribuir a una sociedad más solidaria, humana y tolerante.

 

Estas aptitudes del ser humano, al no ser inculcadas y practicadas, se van aunando a la indiferencia. La indiferencia, en un aspecto social, repercutirá en la convivencia en sociedad. Es por ello por lo que su impacto temprano, constante y verás nos ayuda a construir una sociedad más colaborativa, minimizando, por ejemplo, problemáticas que se presentan cotidianamente, sobre todo, en las ciudades grandes.

Estoy convencida que, inculcando este valor en las niñas y los niños, podemos garantizar un mejor futuro a la sociedad, devolviéndole el sentido humano a la reflexión personal cotidiana al cruzarnos con otros y entender los diferentes entornos.

La empatía es de gran utilidad para los niños porque les permite hacer a un lado el egoísmo, les dará la capacidad de socializar y desarrollar las cualidades que le permitan en su etapa adulta preocuparse por los demás.

 

[1] Empatía, Diccionario de la Real Academia Española, https://dle.rae.es/?id=EmzYXHW

[2] Brown, Brené, Empatía y simpatía, http://unadelosantiguosninos.blogspot.com/2014/03/empatia-y-simpatia-brene-brown.html.

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