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Regresa la Secretaría de Seguridad Pública

Regresa la Secretaría de Seguridad Pública

Al tomar posesión Vicente Fox como Presidente de la República, se crea la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), la cual asume todas las funciones de protección en el país las cuales estaban en su momento concentradas en la Secretaría de Gobernación.

Especialistas en seguridad como Jorge Chabat, Jorge Javier Romero, mencionan que la creación de la SSP se dio por dos razones:

1) La demanda generalizada de reducir el poder de la Secretaría de Gobernación, que hasta entonces se encargaba de la coordinación de la seguridad pública en el país, y había diseñado en 1999 la Policía Federal Preventiva (PFP);

2)La demanda ciudadana de gozar de una mejor seguridad en las calles.

Al iniciar la nueva administración en 2006, la policía preventiva se transforma en la Policía Federal, dedicando la mayoría de sus esfuerzos en combatir al crimen organizado que, de acuerdo a estadísticas vitales de INEGI, el número de homicidios registrados entre 2000 y 2006 que ubico el monto de homicidios en 12,507, lo que implica alrededor de 12 homicidios por cada cien mil habitantes.

Como titular de la Policía Federal se nombra a Genaro García Luna, un ingeniero salido de las filas del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), cuya encomienda desde 2002 era la de desmantelar a la ineficaz Policía Judicial Federal y construir una policía de investigación moderna (Agencia Federal de Investigaciones, AFI) en el seno de la Procuraduría General de la República (PGR).

García Luna basó su esquema policiaco en la teoría del Mando Único Policial[1] (unificación de las policías municipales y estatales para garantizar la unidad de mando. Es decir, un solo cuerpo policial por entidad federativa con un mando único, cuyo significado es el tránsito de la descentralización a la centralización policial), con el argumento de que la razón estructural de las deficiencias de la seguridad en las calles y el aumento del crimen provenían de la elevada descentralización de las policías, su debilidad institucional, los bajos salarios, su falta de profesionalización y la gran corrupción en sus filas. Además, de las notables evidencias de que los cuerpos municipales y estatales desde esos años estaban siendo penetrados por las organizaciones criminales del narcotráfico, sobre todo en el norte del país.

A inicios del 2007 se diseñó la Plataforma México, se dijo que era un sistema moderno de centralización de información e incluso incorporó a países de América Central; se montó un sistema de inteligencia con las más modernas tecnologías; y se hizo crecer la policía de siete mil integrantes la mayor parte de ellos provenientes de las fuerzas armadas a 36 mil en la actualidad.

En los siguientes años tanto a la SSP federal y a la Policía Federal se les presentaron denuncias por abusos a derechos humanos y acusaciones de corrupción, las cuales en su mayoría fueron presentadas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y por organizaciones no gubernamentales.

El gobierno de Enrique Peña Nieto decidió como su primer gran reforma administrativa la desaparición de la SSP,  la transformación de la Policía Federal en Gendarmería y el regreso a la Secretaría de Gobernación de las labores de seguridad pública; sin embargo, hoy México es más violento que hace 6 años. A lo largo de 2016 y 2017, los homicidios no solo superaron las cifras históricas de 2011, sino que se extendieron a todo el país, debido en parte a que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, del Presidente Peña Nieto, no articulo eficientemente las políticas públicas de seguridad en los tres órdenes de gobierno.

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, anunció la reactivación de la Secretaría de Seguridad Pública y, ante los resultados del sexenio que termina, puede ser una buena propuesta.

Se anuncia la nueva agencia de inteligencia nacional. Las labores de seguridad pública tienen como fin la prevención del delito, la creación de estrategias para detener delincuentes. Por otro lado, la inteligencia nacional tiene como labor generar las condiciones de gobernabilidad del país a partir de la identificación de grupos específicos (no siempre delincuentes), así como analizar las causas para evitar un problema mayor al de la seguridad pública.

Resulta imprescindible que sepan diferenciar entre la prevención del delito y la inteligencia en la gobernabilidad de un país. Las policías federales no conocen las características de los riesgos nacionales y la forma en que deben ser atendidos.

Para la nueva administración es muy importante que reconozcan, el no ser lo mismo las labores de inteligencia policial que la inteligencia para la gobernabilidad. No es lo mismo un cuerpo armado que la creación de políticas públicas en y para la seguridad nacional, pues ambas tienen funciones independientes y complementarias, un peso y un contrapeso.

El presidente electo acierta en volver a crear la Secretaría de Seguridad Pública ya que desvinculara las tareas de seguridad de las cuestiones políticas, pero debe a toda costa evitar politizar las tareas de seguridad con la inteligencia civil.

El próximo Secretario de Seguridad, Alfonso Durazo se le encomendarán el mando único policial, la Agencia de Inteligencia Civil, la seguridad pública federal, la coordinación con los tres órdenes de gobierno, la generación de cifras para la gobernabilidad, las tareas de seguridad nacional, la protección civil, el proceso de reconciliación, la amnistía, la paz, los diálogos con las víctimas.

Deseamos el éxito en todas estas tareas ya que de ello depende la seguridad de los mexicanos.

 

[1] Mando único Policial. http://derechoenaccion.cide.edu/que-es-realmente-el-modelo-de-mando-policial-unico/